RESUMEN
Parashá Haazinu (Devarim/Deuteronomio 32:1-52)
Haftará: Osea (Hosea) 14:2-10; Miqueas (MIcah) 7:18-20
La Parashá Haazinu significa Escucha. La mayor parte de la lectura de la Torá de Haazinu consiste en un cántico de 70 líneas que Moisés entregó al pueblo de Israel en el último día de su vida terrenal.
Llamando al cielo y a la tierra como testigos, Moisés exhorta al pueblo: «Recuerda los días de antaño / Considera los años de muchas generaciones / Pregunta a tu padre, y él te lo contará / A tus ancianos, y ellos te lo dirán» cómo Dios «los encontró en tierra desierta», los hizo un pueblo, los escogió como suyos y les legó una tierra abundante. El cántico también advierte sobre los peligros de la abundancia: «Yeshurun engordó y pateó / Te has vuelto gordo, corpulento y regordete / Abandonó a Dios que lo creó / Y despreció la Roca de su salvación» y las terribles calamidades que resultarían, que Moisés describe como Dios «escondiendo su rostro». Sin embargo, al final, promete, Dios vengará la sangre de sus siervos y se reconciliará con su pueblo y su tierra .
La Parashá concluye con la instrucción de Dios a Moisés de ascender a la cima del Monte Nebo, desde donde contemplará la Tierra Prometida antes de morir en la montaña. «Porque verás la tierra frente a ti; mas no entrarás en ella, en la tierra que yo doy a los hijos de Israel ».
1- ¡ Escuchad, cielos, y hablaré! ¡Y que la tierra oiga las palabras de mi boca!
2- Mi lección goteará como la lluvia; mi palabra fluirá como el rocío; como los vientos de la tormenta sobre la vegetación y como las gotas de lluvia sobre la hierba.
3- Cuando yo invoque el nombre del Señor, atribuyan grandeza a nuestro Dios.
4- Las obras de la [Poderosa] Roca son perfectas, porque todos sus caminos son justos; un Dios fiel, sin injusticia, es justo y recto.
5 La destrucción no es suya; es un defecto de sus hijos, generación torcida y perversa.
6- ¿Así le pagáis al Señor, gente deshonrosa e insensata? ¿Acaso no es Él vuestro Padre, vuestro Señor? Él os hizo y os estableció.
7- Recuerda los días de antaño; reflexiona sobre los años de otras generaciones. Pregúntale a tu padre, y él te lo dirá; a tus ancianos, y ellos te informarán.
8- Cuando el Altísimo repartió la suerte de las naciones, cuando separó a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.
9- Porque la porción del Señor es su pueblo. Jacob, la herencia que le corresponde.
10- Los halló en tierra desierta, en un páramo desolado y aullante. Los rodeó y les concedió entendimiento; los protegió como a la pupila de sus ojos.
11- Cuando un águila despierta su nido, revoloteando sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma y los lleva sobre sus plumas.
12- Así que el Señor los guió solo, y no había con Él ningún dios extraño.
13- Los hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, para que comieran del fruto del campo. Les hizo chupar miel de una roca y aceite de la parte más alta del peñón.
14- La crema de las vacas y la leche de las ovejas, con la grasa de los corderos y carneros de Basán y de los machos cabríos, con los riñones del trigo, y [la congregación de Israel] bebía la sangre de las uvas que era como el mejor vino.
15- Y Jesurún engordó y se rebeló; creciste, te volviste grueso y redondo; Israel abandonó al Dios que los hizo y despreció la Poderosa Roca de su salvación.
16- Provocaron su celo con cultos extraños; lo enfurecieron con actos abominables.
17- Sacrificaron a demonios que no tienen poder, a deidades que no conocían, cosas nuevas que aparecieron hace poco, a las que vuestros antepasados no temieron.
18- Olvidaste la Roca Poderosa que te llevó en su vientre; olvidaste al Dios que te liberó.
19- Y Adonay vio esto y se enojó, provocado por sus hijos e hijas.
20- Y dijo: «Esconderé de ellos mi rostro. Veré cuál será su fin, porque son una generación de cambios; no son [reconocibles] como mis hijos que he criado.
21- Han provocado mi envidia con un impío, han provocado mi ira con sus vanidades. Por eso, yo provocaré su envidia con un pueblo que no es pueblo, provocaré su ira con una nación insensata.
22- Porque un fuego ardió en mi ira, y quemó hasta lo más profundo. Consumió la tierra y sus frutos, y prendió fuego a los cimientos de las montañas.
23- Atará males sobre ellos. Usaré mis flechas sobre ellos.
24- Les brotarán pelos de hambre, atacados por demonios, extirpados por Meriri. Incitaré sobre ellos los dientes del ganado, con el veneno de las criaturas que se arrastran en el polvo.
25- Desde afuera, la espada despojará, y desde adentro, el terror; jóvenes y doncellas, bebés que amamantan con ancianos venerables.
26- Dije que acabaría con ellos, que borraría su recuerdo de la humanidad.
27- Si no fuera porque la ira del enemigo se amontonó, para que sus adversarios no distorsionaran; para que no dijeran: “¡Nuestra mano triunfó! ¡El Señor no hizo nada de esto!”
28- Porque son una nación sin consejo, y no tienen entendimiento.
29-Si fueran sabios, entenderían esto; reflexionarían sobre su destino.
30- ¿ Cómo puede uno perseguir a mil, y dos poner en fuga a diez mil, a menos que su Roca Poderosa los haya entregado, y el Señor los haya abandonado?
31- Porque su roca no es como nuestra Poderosa Roca. Sin embargo, nuestros enemigos se sientan a juzgar.
32- Porque su vid es de la vid de Sodoma, y del campo de Gomorra; sus uvas son uvas de rosh, y tienen racimos amargos.
33- Su vino es amargura de serpientes, y amargura de cobras despiadadas.
34 ¿Acaso no está guardado conmigo, sellado en mis tesoros?
35- La venganza está conmigo, y les llegará cuando tropiecen. Porque el día señalado de su juicio está cerca, y lo que les está destinado se apresura.
36- Cuando el Señor juzgue a su pueblo y vuelva a considerar a sus siervos, cuando vea que el poder aumenta y nadie es controlado ni fortalecido.
37 Entonces Él dirá: «¿Dónde está su dios, la roca en la que confiaban?
38- ¿Quiénes comieron la grasa de sus sacrificios y bebieron el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y te ayuden! ¡Que sean tu refugio!
39- ¡ Ved ahora que soy yo! ¡Yo soy el Único, y no hay dios como yo! Yo causo la muerte y doy la vida. Yo golpeo, pero yo sano, ¡y nadie puede escapar de mi mano!
40 Porque yo alzo mi mano al cielo y digo: «¡Vivo para siempre!»
41 Cuando afile la hoja de mi espada, y mi mano tome la justicia, traeré venganza sobre mis adversarios y pagaré a los que me odian.
42 « Embriagaré mis flechas con sangre, y mi espada consumirá carne, de la sangre de los muertos y de los cautivos, desde la primera brecha del enemigo.»
43 ¡Cantad alabanzas, naciones, a su pueblo! Porque él vengará la sangre de sus siervos, castigará a sus adversarios y apaciguará a su tierra y a su pueblo.
44 Y vino Moisés y habló todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Oseas, hijo de Nun.
45 Y Moisés terminó de hablar todas estas palabras a todo Israel.
46 Y les dijo: «Pongan su corazón en todas las palabras de las que hoy les doy testimonio, para que puedan mandar a sus hijos que guarden y pongan por obra todas las palabras de esta Torá.
47 Porque para vosotros no es algo vano, pues es vuestra vida, y por medio de esto prolongaréis vuestros días en la tierra a la que vais a cruzar el Jordán, para poseerla.
48 Y el Señor habló a Moisés aquel mismo día, diciendo:
49 Subid a este monte Avarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, frente a Jericó, y ved la tierra de Canaán, que yo doy a los hijos de Israel en posesión,
50 Y muere en el monte que estás subiendo y serás reunido con tu pueblo, así como tu hermano Aarón murió en el monte Hor y fue reunido con su pueblo.
51 Porque me traicionasteis en medio de los hijos de Israel, junto a las aguas de Merivat Cades, en el desierto de Zin, y porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
52 Porque desde lejos veréis la tierra, pero no llegaréis a ella, a la tierra que yo doy a los hijos de Israel.
א הַֽאֲזִ֥ינוּ הַשָּׁמַ֖יִם וַֽאֲדַבֵּ֑רָה וְתִשְׁמַ֥ע הָאָ֖רֶץ אִמְרֵי־פִֽי:
ב יַֽעֲרֹ֤ף כַּמָּטָר֙ לִקְחִ֔י תִּזַּ֥ל כַּטַּ֖ל אִמְרָתִ֑י כִּשְׂעִירִ֣ם עֲלֵי־דֶ֔שֶׁא וְכִרְבִיבִ֖ים עֲלֵי־עֵֽשֶׂב:
ג כִּ֛י שֵׁ֥ם יְהֹוָה֖ אֶקְרָ֑א הָב֥וּ גֹ֖דֶל לֵֽאלֹהֵֽינוּ:
ד הַצּוּר֙ תָּמִ֣ים פָּֽעֳל֔וֹ כִּ֥י כָל־דְּרָכָ֖יו מִשְׁפָּ֑ט אֵ֤ל אֱמוּנָה֙ וְאֵ֣ין עָ֔וֶל צַדִּ֥יק וְיָשָׁ֖ר הֽוּא:
ה שִׁחֵ֥ת ל֛וֹ לֹּ֖א בָּנָ֣יו מוּמָ֑ם דּ֥וֹר עִקֵּ֖שׁ וּפְתַלְתֹּֽל:
ו הַ לְיהֹוָה֙ תִּגְמְלוּ־זֹ֔את עַ֥ם נָבָ֖ל וְלֹ֣א חָכָ֑ם הֲלוֹא־הוּא֙ אָבִ֣יךָ קָּנֶ֔ךָ ה֥וּא עָֽשְׂךָ֖ וַֽיְכֹֽנְנֶֽךָ:
ז זְכֹר֙ יְמ֣וֹת עוֹלָ֔ם בִּ֖ינוּ שְׁנ֣וֹת דֹּֽר וָדֹ֑ר שְׁאַ֤ל אָבִ֨יךָ֙ וְיַגֵּ֔דְךָ זְקֵנֶ֖יךָ וְיֹֽאמְרוּ־לָֽךְ:
ח בְּהַנְחֵ֤ל עֶלְיוֹן֙ גּוֹיִ֔ם בְּהַפְרִיד֖וֹ בְּנֵ֣י אָדָ֑ם יַצֵּב֙ גְּבֻלֹ֣ת עַמִּ֔ים לְמִסְפַּ֖ר בְּנֵ֥י יִשְׂרָאֵֽל:
ט כִּ֛י חֵ֥לֶק יְהֹוָ֖ה עַמּ֑וֹ יַֽעֲקֹ֖ב חֶ֥בֶל נַֽחֲלָתֽוֹ:
י יִמְצָאֵ֨הוּ֙ בְּאֶ֣רֶץ מִדְבָּ֔ר וּבְתֹ֖הוּ יְלֵ֣ל יְשִׁמֹ֑ן יְסֹֽבְבֶ֨נְהוּ֙ יְב֣וֹנְנֵ֔הוּ יִצְּרֶ֖נְהוּ כְּאִישׁ֥וֹן עֵינֽוֹ:
יא כְּנֶ֨שֶׁר֙ יָעִ֣יר קִנּ֔וֹ עַל־גּֽוֹזָלָ֖יו יְרַחֵ֑ף יִפְרֹ֤שׂ כְּנָפָיו֙ יִקָּחֵ֔הוּ יִשָּׂאֵ֖הוּ עַל־אֶבְרָתֽוֹ:
יב יְהֹוָ֖ה בָּדָ֣ד יַנְחֶ֑נּוּ וְאֵ֥ין עִמּ֖וֹ אֵ֥ל נֵכָֽר:
ג יַרְכִּבֵ֨הוּ֙עַל־בָּ֣מֳתֵי(כתיב על־במותי) אָ֔רֶץ וַיֹּאכַ֖ל תְּנוּבֹ֣ת שָׂדָ֑י וַיֵּֽנִקֵ֤הוּ דְבַשׁ֙ מִסֶּ֔לַע וְשֶׁ֖מֶן מֵֽחַלְמִ֥ישׁ צֽוּר:
יד חֶמְאַ֨ת בָּקָ֜ר וַֽחֲלֵ֣ב צֹ֗אן עִם־חֵ֨לֶב כָּרִ֜ים וְאֵילִ֤ים בְּנֵֽי־בָשָׁן֙ וְעַתּוּדִ֔ים עִם־חֵ֖לֶב כִּלְי֣וֹת חִטָּ֑ה וְדַם־עֵנָ֖ב תִּשְׁתֶּה־חָֽמֶר:
טו וַיִּשְׁמַ֤ן יְשֻׁרוּן֙ וַיִּבְעָ֔ט שָׁמַ֖נְתָּ עָבִ֣יתָ כָּשִׂ֑יתָ וַיִּטּשׁ֙ אֱל֣וֹהַּ עָשָׂ֔הוּ וַיְנַבֵּ֖ל צ֥וּר יְשֻֽׁעָתֽוֹ:
טז יַקְנִאֻ֖הוּ בְּזָרִ֑ים בְּתֽוֹעֵבֹ֖ת יַכְעִיסֻֽהוּ:
יז יִזְבְּח֗וּ לַשֵּׁדִים֙ לֹ֣א אֱלֹ֔הַּ אֱלֹהִ֖ים לֹ֣א יְדָע֑וּם חֲדָשִׁים֙ מִקָּרֹ֣ב בָּ֔אוּ לֹ֥א שְׂעָר֖וּם אֲבֹֽתֵיכֶֽם:
יח צ֥וּר יְלָֽדְךָ֖ תֶּ֑שִׁי וַתִּשְׁכַּ֖ח אֵ֥ל מְחֹֽלְלֶֽךָ:
יט וַיַּ֥רְא יְהֹוָ֖ה וַיִּנְאָ֑ץ מִכַּ֥עַס בָּנָ֖יו וּבְנֹתָֽיו:
כ וַיֹּ֗אמֶר אַסְתִּ֤ירָה פָנַי֙ מֵהֶ֔ם אֶרְאֶ֖ה מָ֣ה אַֽחֲרִיתָ֑ם כִּ֣י ד֤וֹר תַּהְפֻּכֹת֙ הֵ֔מָּה בָּנִ֖ים לֹֽא־אֵמֻ֥ן בָּֽם:
כא הֵ֚ם קִנְא֣וּנִי בְלֹא־אֵ֔ל כִּֽעֲס֖וּנִי בְּהַבְלֵיהֶ֑ם וַֽאֲנִי֙ אַקְנִיאֵ֣ם בְּלֹא־עָ֔ם בְּג֥וֹי נָבָ֖ל אַכְעִיסֵֽם:
כב כִּֽי־אֵשׁ֙ קָֽדְחָ֣ה בְאַפִּ֔י וַתִּיקַ֖ד עַד־שְׁא֣וֹל תַּחְתִּ֑ית וַתֹּ֤אכַל אֶ֨רֶץ֙ וִֽיבֻלָ֔הּ וַתְּלַהֵ֖ט מֽוֹסְדֵ֥י הָרִֽים:
כג אַסְפֶּ֥ה עָלֵ֖ימוֹ רָע֑וֹת חִצַּ֖י אֲכַלֶּה־בָּֽם:
כד מְזֵ֥י רָעָ֛ב וּלְחֻ֥מֵי רֶ֖שֶׁף וְקֶ֣טֶב מְרִירִ֑י וְשֶׁן־בְּהֵמֹת֙ אֲשַׁלַּח־בָּ֔ם עִם־חֲמַ֖ת זֹֽחֲלֵ֥י עָפָֽר:
כה מִחוּץ֙ תְּשַׁכֶּל־חֶ֔רֶב וּמֵֽחֲדָרִ֖ים אֵימָ֑ה גַּם־בָּחוּר֙ גַּם־בְּתוּלָ֔ה יוֹנֵ֖ק עִם־אִ֥ישׁ שֵׂיבָֽה:
כו אָמַ֖רְתִּי אַפְאֵיהֶ֑ם אַשְׁבִּ֥יתָה מֵֽאֱנ֖וֹשׁ זִכְרָֽם:
כז לוּלֵ֗י כַּ֤עַס אוֹיֵב֙ אָג֔וּר פֶּן־יְנַכְּר֖וּ צָרֵ֑ימוֹ פֶּן־יֹֽאמְרוּ֙ יָדֵ֣נוּ רָ֔מָה וְלֹ֥א יְהֹוָ֖ה פָּעַ֥ל כָּל־זֹֽאת:
כח כִּי־ג֛וֹי אֹבַ֥ד עֵצ֖וֹת הֵ֑מָּה וְאֵ֥ין בָּהֶ֖ם תְּבוּנָֽה:
כט ל֥וּ חָֽכְמ֖וּ יַשְׂכִּ֣ילוּ זֹ֑את יָבִ֖ינוּ לְאַֽחֲרִיתָֽם:
ל אֵיכָ֞ה יִרְדֹּ֤ף אֶחָד֙ אֶ֔לֶף וּשְׁנַ֖יִם יָנִ֣יסוּ רְבָבָ֑ה אִם־לֹא֙ כִּֽי־צוּרָ֣ם מְכָרָ֔ם וַֽיהֹוָ֖ה הִסְגִּירָֽם:
לא כִּ֛י לֹ֥א כְצוּרֵ֖נוּ צוּרָ֑ם וְאֹֽיְבֵ֖ינוּ פְּלִילִֽים:
לב כִּֽי־מִגֶּ֤פֶן סְדֹם֙ גַּפְנָ֔ם וּמִשַּׁדְמֹ֖ת עֲמֹרָ֑ה עֲנָבֵ֨מוֹ֙ עִנְּבֵי־ר֔וֹשׁ אַשְׁכְּלֹ֥ת מְרֹרֹ֖ת לָֽמוֹ:
לג חֲמַ֥ת תַּנִּינִ֖ם יֵינָ֑ם וְרֹ֥אשׁ פְּתָנִ֖ים אַכְזָֽר:
לד הֲלֹא־ה֖וּא כָּמֻ֣ס עִמָּדִ֑י חָת֖וּם בְּאֽוֹצְרֹתָֽי:
לה לִ֤י נָקָם֙ וְשִׁלֵּ֔ם לְעֵ֖ת תָּמ֣וּט רַגְלָ֑ם כִּ֤י קָרוֹב֙ י֣וֹם אֵידָ֔ם וְחָ֖שׁ עֲתִדֹ֥ת לָֽמוֹ:
לו כִּֽי־יָדִ֤ין יְהֹוָה֙ עַמּ֔וֹ וְעַל־עֲבָדָ֖יו יִתְנֶחָ֑ם כִּ֤י יִרְאֶה֙ כִּי־אָ֣זְלַת יָ֔ד וְאֶ֖פֶס עָצ֥וּר וְעָזֽוּב:
לז וְאָמַ֖ר אֵ֣י אֱלֹהֵ֑ימוֹ צ֖וּר חָסָ֥יוּ בֽוֹ:
לח אֲשֶׁ֨ר חֵ֤לֶב זְבָחֵ֨ימוֹ֙ יֹאכֵ֔לוּ יִשְׁתּ֖וּ יֵ֣ין נְסִיכָ֑ם יָק֨וּמוּ֙ וְיַעְזְרֻכֶ֔ם יְהִ֥י עֲלֵיכֶ֖ם סִתְרָֽה:
לט רְא֣וּ | עַתָּ֗ה כִּ֣י אֲנִ֤י אֲנִי֙ ה֔וּא וְאֵ֥ין אֱלֹהִ֖ים עִמָּדִ֑י אֲנִ֧י אָמִ֣ית וַֽאֲחַיֶּ֗ה מָחַ֨צְתִּי֙ וַֽאֲנִ֣י אֶרְפָּ֔א וְאֵ֥ין מִיָּדִ֖י מַצִּֽיל:
מ כִּֽי־אֶשָּׂ֥א אֶל־שָׁמַ֖יִם יָדִ֑י וְאָמַ֕רְתִּי חַ֥י אָֽנֹכִ֖י לְעֹלָֽם:
מא אִם־שַׁנּוֹתִי֙ בְּרַ֣ק חַרְבִּ֔י וְתֹאחֵ֥ז בְּמִשְׁפָּ֖ט יָדִ֑י אָשִׁ֤יב נָקָם֙ לְצָרָ֔י וְלִמְשַׂנְאַ֖י אֲשַׁלֵּֽם:
מב אַשְׁכִּ֤יר חִצַּי֙ מִדָּ֔ם וְחַרְבִּ֖י תֹּאכַ֣ל בָּשָׂ֑ר מִדַּ֤ם חָלָל֙ וְשִׁבְיָ֔ה מֵרֹ֖אשׁ פַּרְע֥וֹת אוֹיֵֽב:
מג הַרְנִ֤ינוּ גוֹיִם֙ עַמּ֔וֹ כִּ֥י דַם־עֲבָדָ֖יו יִקּ֑וֹם וְנָקָם֙ יָשִׁ֣יב לְצָרָ֔יו וְכִפֶּ֥ר אַדְמָת֖וֹ עַמּֽוֹ:
מד וַיָּבֹ֣א משֶׁ֗ה וַיְדַבֵּ֛ר אֶת־כָּל־דִּבְרֵ֥י הַשִּׁירָֽה־הַזֹּ֖את בְּאָזְנֵ֣י הָעָ֑ם ה֖וּא וְהוֹשֵׁ֥עַ בִּן־נֽוּן:
מה וַיְכַ֣ל משֶׁ֔ה לְדַבֵּ֛ר אֶת־כָּל־הַדְּבָרִ֥ים הָאֵ֖לֶּה אֶל־כָּל־יִשְׂרָאֵֽל:
מו וַיֹּ֤אמֶר אֲלֵהֶם֙ שִׂ֣ימוּ לְבַבְכֶ֔ם לְכָ֨ל־הַדְּבָרִ֔ים אֲשֶׁ֧ר אָֽנֹכִ֛י מֵעִ֥יד בָּכֶ֖ם הַיּ֑וֹם אֲשֶׁ֤ר תְּצַוֻּם֙ אֶת־בְּנֵיכֶ֔ם לִשְׁמֹ֣ר לַֽעֲשׂ֔וֹת אֶת־כָּל־דִּבְרֵ֖י הַתּוֹרָ֥ה הַזֹּֽאת:
מז כִּי לֹֽא־דָבָ֨ר רֵ֥ק הוּא֙ מִכֶּ֔ם כִּי־ה֖וּא חַיֵּיכֶ֑ם וּבַדָּבָ֣ר הַזֶּ֗ה תַּֽאֲרִ֤יכוּ יָמִים֙ עַל־הָ֣אֲדָמָ֔ה אֲשֶׁ֨ר אַתֶּ֜ם עֹֽבְרִ֧ים אֶת־הַיַּרְדֵּ֛ן שָׁ֖מָּה לְרִשְׁתָּֽהּ:
מח וַיְדַבֵּ֤ר יְהֹוָה֙ אֶל־משֶׁ֔ה בְּעֶ֛צֶם הַיּ֥וֹם הַזֶּ֖ה לֵאמֹֽר:
מט עֲלֵ֡ה אֶל־הַר֩ הָֽעֲבָרִ֨ים הַזֶּ֜ה הַר־נְב֗וֹ אֲשֶׁר֙ בְּאֶ֣רֶץ מוֹאָ֔ב אֲשֶׁ֖ר עַל־פְּנֵ֣י יְרֵח֑וֹ וּרְאֵה֙ אֶת־אֶ֣רֶץ כְּנַ֔עַן אֲשֶׁ֨ר אֲנִ֥י נֹתֵ֛ן לִבְנֵ֥י יִשְׂרָאֵ֖ל לַֽאֲחֻזָּֽה:
נ וּמֻ֗ת בָּהָר֙ אֲשֶׁ֤ר אַתָּה֙ עֹלֶ֣ה שָׁ֔מָּה וְהֵֽאָסֵ֖ף אֶל־עַמֶּ֑יךָ כַּֽאֲשֶׁר־מֵ֞ת אַֽהֲרֹ֤ן אָחִ֨יךָ֙ בְּהֹ֣ר הָהָ֔ר וַיֵּאָ֖סֶף אֶל־עַמָּֽיו:
נא עַל֩ אֲשֶׁ֨ר מְעַלְתֶּ֜ם בִּ֗י בְּתוֹךְ֙ בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֔ל בְּמֵֽי־מְרִיבַ֥ת קָדֵ֖שׁ מִדְבַּר־צִ֑ן עַ֣ל אֲשֶׁ֤ר לֹֽא־קִדַּשְׁתֶּם֙ אוֹתִ֔י בְּת֖וֹךְ בְּנֵ֥י יִשְׂרָאֵֽל:
נב כִּ֥י מִנֶּ֖גֶד תִּרְאֶ֣ה אֶת־הָאָ֑רֶץ וְשָׁ֨מָּה֙ לֹ֣א תָב֔וֹא אֶל־הָאָ֕רֶץ אֲשֶׁר־אֲנִ֥י נֹתֵ֖ן לִבְנֵ֥י יִשְׂרָאֵֽל:
2- Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque has tropezado en tu iniquidad.
3- Tomad palabras para vosotros mismos y volved al Señor. Decid: «Perdonarás toda iniquidad y nos enseñarás el buen camino, y nos harás ofrecer por toros la ofrenda de nuestros labios.
4- Asiria no nos salvará; no montaremos a caballo, ni diremos más: «Dioses nuestros», a la obra de nuestras manos, porque en Ti, por Quien se concede misericordia al huérfano.
5- Remediaré su apostasía; los amaré libremente, porque mi ira se ha apartado de ellos.
6- Seré como el rocío para Israel; florecerán como una rosa, y echarán raíces como el Líbano.
7- Sus ramas se extenderán, y su belleza será como la del olivo, y su fragancia como la del Líbano.
8- Los que habitaban bajo su sombra volverán; revivirán como el trigo y florecerán como la vid; su fragancia será como el vino del Líbano.
9- Efraín: ¿Para qué necesito más imágenes? Yo le responderé y lo miraré: Soy como un ciprés frondoso; de mí procede tu fruto.
10- Quien sea sabio y entienda estas cosas, quien las comprenda y las conozca; porque los caminos del Señor son rectos, y los justos andarán por ellos, y los rebeldes tropezarán en ellos.
18- ¿Quién es un Dios como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la transgresión del remanente de su heredad? No mantiene su ira para siempre, porque desea misericordia.
19- Él volverá y nos concederá compasión; Él ocultará nuestras iniquidades, y Tú arrojarás a las profundidades del mar todos sus pecados.
20- Tú darás la verdad de Jacob, la misericordia de Abraham, que juraste a nuestros antepasados desde tiempos antiguos.
ב שׁוּבָה יִשְׂרָאֵ֔ל עַ֖ד יְהֹוָ֣ה אֱלֹהֶ֑יךָ כִּ֥י כָשַׁ֖לְתָּ בַּֽעֲוֹנֶֽךָ:
ג קְח֚וּ עִמָּכֶם֙ דְּבָרִ֔ים וְשׁ֖וּבוּ אֶל־יְהֹוָ֑ה אִמְר֣וּ אֵלָ֗יו כָּל־תִּשָּׂ֚א עָוֹן֙ וְקַח־ט֔וֹב וּנְשַׁלְּמָ֥ה פָרִ֖ים שְׂפָתֵֽינוּ:
ד אַשּׁ֣וּר | לֹ֣א יֽוֹשִׁיעֵ֗נוּ עַל־סוּס֙ לֹ֣א נִרְכָּ֔ב וְלֹֽא־נֹ֥אמַר ע֛וֹד אֱלֹהֵ֖ינוּ לְמַֽעֲשֵׂ֣ה יָדֵ֑ינוּ אֲשֶׁר־בְּךָ֖ יְרֻחַ֥ם יָתֽוֹם:
ה אֶרְפָּא֙ מְשׁ֣וּבָתָ֔ם אֹֽהֲבֵ֖ם נְדָבָ֑ה כִּ֛י שָׁ֥ב אַפִּ֖י מִמֶּֽנּוּ:
ו אֶֽהְיֶ֚ה כַטַּל֙ לְיִשְׂרָאֵ֔ל יִפְרַ֖ח כַּשּֽׁוֹשַׁנָּ֑ה וְיַ֥ךְ שָׁרָשָׁ֖יו כַּלְּבָנֽוֹן:
ז יֵֽלְכוּ֙ יֽוֹנְקוֹתָ֔יו וִיהִ֥י כַזַּ֖יִת הוֹד֑וֹ וְרֵ֥יחַֽ ל֖וֹ כַּלְּבָנֽוֹן:
ח יָשֻׁ֙בוּ֙ יֹֽשְׁבֵ֣י בְצִלּ֔וֹ יְחַיּ֥וּ דָגָ֖ן וְיִפְרְח֣וּ כַגָּ֑פֶן זִכְר֖וֹ כְּיֵ֥ין לְבָנֽוֹן:
ט אֶפְרַ֕יִם מַה־לִּ֥י ע֖וֹד לָֽעֲצַבִּ֑ים אֲנִ֧י עָנִ֣יתִי וַֽאֲשׁוּרֶ֗נּוּ אֲנִי֙ כִּבְר֣וֹשׁ רַֽעֲנָ֔ן מִמֶּ֖נִּי פֶּרְיְךָ֥ נִמְצָֽא:
י מִ֚י חָכָם֙ וְיָ֣בֵֽן אֵ֔לֶּה נָב֖וֹן וְיֵֽדָעֵ֑ם כִּֽי־יְשָׁרִ֞ים דַּרְכֵ֣י יְהֹוָ֗ה וְצַדִּקִים֙ יֵ֣לְכוּ בָ֔ם וּפֹֽשְׁעִ֖ים יִכָּ֥שְׁלוּ בָֽם:
יח מִי־אֵ֣ל כָּמ֗וֹךָ נֹשֵׂ֚א עָוֹן֙ וְעֹבֵ֣ר עַל־פֶּ֔שַׁע לִשְׁאֵרִ֖ית נַֽחֲלָת֑וֹ לֹֽא־הֶֽחֱזִ֚יק לָעַד֙ אַפּ֔וֹ כִּֽי־חָפֵ֥ץ חֶ֖סֶד הֽוּא:
יט יָשׁ֣וּב יְרַֽחֲמֵ֔נוּ יִכְבֹּ֖שׁ עֲוֹֽנֹתֵ֑ינוּ וְתַשְׁלִ֛יךְ בִּמְצֻל֥וֹת יָ֖ם כָּל־חַטֹּאתָֽם:
כ תִּתֵּ֚ן אֱמֶת֙ לְיַֽעֲקֹ֔ב חֶ֖סֶד לְאַבְרָהָ֑ם אֲשֶׁר־נִשְׁבַּ֥עְתָּ לַֽאֲבֹתֵ֖ינוּ מִ֥ימֵי קֶֽדֶם: