RESUMEN
Parashá Va'etchanan (Devarim/Deuteronomio 3:23-7:11)
Haftará: Isaías (Yeshayahu 40:1-26)
Significa Yo supliqué y Moisés cuenta al pueblo de Israel cómo imploró a Dios que le permitiera entrar en la Tierra de Israel, pero Dios se negó, instruyéndole en cambio que subiera a una montaña y viera la Tierra Prometida .
Continuando con su revisión de la Torá, Moisés describe el Éxodo de Egipto y la Entrega de la Torá, declarándolos acontecimientos sin precedentes en la historia de la humanidad. “¿Acaso ha ocurrido alguna vez algo tan grandioso, o se ha oído algo semejante? ¿Acaso algún pueblo ha oído la voz de Dios hablando desde el fuego y ha sobrevivido?… Se os mostró, para que supierais, que el Señor es Dios… no hay otro fuera de Él ”.
Moisés predice que en las generaciones futuras el pueblo se apartará de Dios, adorará ídolos y será exiliado de su tierra y dispersado entre las naciones; pero desde allí buscarán a Dios y volverán a obedecer Sus mandamientos .
La Parashá también incluye una repetición de los Diez Mandamientos y los versículos del Shemá, que declaran los fundamentos de la fe judía: la unidad de Dios "Escucha Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno"; las mitzvot de amar a Dios, estudiar su Torá y atar estas palabras como tefilín en nuestros brazos y cabezas e inscribirlas en las mezuzot colocadas en los postes de las puertas de nuestras casas.
23- “ En aquel tiempo le rogué a Dios , diciendo:
24- «Dios, Tú tomaste la iniciativa de mostrar a tu siervo tu magnanimidad y tu mano poderosa, porque ¿quién como tú , Dios , en el cielo o en la tierra, quién puede igualar tus obras y tu poder?»
25- Permíteme, por favor, cruzar y ver la buena tierra que está al oeste del río Jordán , incluyendo la buena montaña y el Templo , que se llama « el Líbano».
26- Pero Dios se enojó conmigo por mi respuesta inapropiada hacia ustedes, y no me escuchó. Dios me dijo: « Esto te basta. No me hables más sobre este asunto.
27- Sube a la cima del monte Nebo y alza tus ojos hacia el oeste, el norte, el sur y el este, y míralo con tus propios ojos, porque no cruzarás este río Jordán .
28- Ordena a Josué que no se deje intimidar por el pueblo. Fortalécelo y anímalo, porque él cruzará el río delante de este pueblo y les repartirá la tierra que verás.
29- Nos quedamos en el valle frente a Beit Pe'or.
1- Cuando Dios , tu Dios, te introduzca en la tierra que vas a poseer, expulsará de delante de ti a muchas naciones: los hititas, los girgaseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos; siete naciones más numerosas y poderosas que tú.
2- Dios, tu Dios, te los entregará, y deberás castigarlos. Deberás destruirlos por completo; no deberás hacer pacto con ellos ni mostrarles misericordia.
3- No te casarás con ellos: no darás tu hija a un hijo suyo, ni tomarás una hija suya para tu hijo,
4- Porque el marido de tu hija apartará a tu nieto de seguirme, y adorarán a los dioses de otros pueblos . La ira de Dios se encenderá contra ti, y te destruirá rápidamente.
5- Más bien, así es como debéis hacerles: Derribaréis sus altares de múltiples piedras , destrozaréis sus pedestales de una sola piedra , cortaréis sus árboles deificados y quemaréis sus imágenes esculpidas en fuego.
6- Porque sois un pueblo santo , consagrado a Dios , vuestro Dios; Dios , vuestro Dios, os ha escogido de entre todos los pueblos de la tierra para que seáis su pueblo preciado.
7- Dios no se complació en vosotros y os escogió porque sois más numerosos que cualquier otro pueblo, pues sois el menos numeroso de todos los pueblos.
8- Más bien, fue por el amor que Dios les tuvo y porque cumplió el juramento que les hizo a sus antepasados que Dios los sacó con mano poderosa y los redimió de la casa de esclavos, de la mano del faraón, rey de Egipto.
9- Debes saber que Dios, tu Dios, es Dios, el Dios fiel. Él cumplirá el pacto y concederá toda la bondad que prometió a quienes lo aman y guardan sus mandamientos, por mil generaciones.
10- Él castiga a los que lo odian mientras viven, haciéndolos perecer. No tarda en castigar al que lo odia; lo castiga mientras vive.
11- Debéis observar los mandamientos, las normas y las ordenanzas que yo os mando hoy.
כגוָֽאֶתְחַנַּ֖ן אֶל־יְהֹוָ֑ה בָּעֵ֥ת הַהִ֖וא לֵאמֹֽר:
כדאֲדֹנָ֣י יֱהֹוִ֗ה אַתָּ֤ה הַֽחִלּ֨וֹתָ֙ לְהַרְא֣וֹת אֶת־עַבְדְּךָ֔ אֶ֨ת־גָּדְלְךָ֔ וְאֶת־יָֽדְךָ֖ הַֽחֲזָקָ֑ה אֲשֶׁ֤ר מִי־אֵל֙ בַּשָּׁמַ֣יִם וּבָאָ֔רֶץ אֲשֶׁר־יַֽעֲשֶׂ֥ה כְמַֽעֲשֶׂ֖יךָ וְכִגְבֽוּרֹתֶֽךָ:
כהאֶעְבְּרָה־נָּ֗א וְאֶרְאֶה֙ אֶת־הָאָ֣רֶץ הַטּוֹבָ֔ה אֲשֶׁ֖ר בְּעֵ֣בֶר הַיַּרְדֵּ֑ן הָהָ֥ר הַטּ֛וֹב הַזֶּ֖ה וְהַלְּבָנֹֽן:
כווַיִּתְעַבֵּ֨ר יְהֹוָ֥ה בִּי֙ לְמַ֣עַנְכֶ֔ם וְלֹ֥א שָׁמַ֖ע אֵלָ֑י וַיֹּ֨אמֶר יְהֹוָ֤ה אֵלַי֙ רַב־לָ֔ךְ אַל־תּ֗וֹסֶף דַּבֵּ֥ר אֵלַ֛י ע֖וֹד בַּדָּבָ֥ר הַזֶּֽה:
כזעֲלֵ֣ה | רֹ֣אשׁ הַפִּסְגָּ֗ה וְשָׂ֥א עֵינֶ֛יךָ יָ֧מָּה וְצָפֹ֛נָה וְתֵימָ֥נָה וּמִזְרָ֖חָה וּרְאֵ֣ה בְעֵינֶ֑יךָ כִּי־לֹ֥א תַֽעֲבֹ֖ר אֶת־הַיַּרְדֵּ֥ן הַזֶּֽה:
כחוְצַ֥ו אֶת־יְהוֹשֻׁ֖עַ וְחַזְּקֵ֣הוּ וְאַמְּצֵ֑הוּ כִּי־ה֣וּא יַֽעֲבֹ֗ר לִפְנֵי֙ הָעָ֣ם הַזֶּ֔ה וְהוּא֙ יַנְחִ֣יל אוֹתָ֔ם אֶת־הָאָ֖רֶץ אֲשֶׁ֥ר תִּרְאֶֽה:
כטוַנֵּ֣שֶׁב בַּגָּ֔יְא מ֖וּל בֵּ֥ית פְּעֽוֹר:
א כִּ֤י יְבִֽיאֲךָ֙ יְהֹוָ֣ה אֱלֹהֶ֔יךָ אֶל־הָאָ֕רֶץ אֲשֶׁר־אַתָּ֥ה בָא־שָׁ֖מָּה לְרִשְׁתָּ֑הּ וְנָשַׁ֣ל גּוֹיִֽם־רַבִּ֣ים | מִפָּנֶ֡יךָ הַֽחִתִּי֩ וְהַגִּרְגָּשִׁ֨י וְהָֽאֱמֹרִ֜י וְהַכְּנַֽעֲנִ֣י וְהַפְּרִזִּ֗י וְהַֽחִוִּי֙ וְהַיְבוּסִ֔י שִׁבְעָ֣ה גוֹיִ֔ם רַבִּ֥ים וַֽעֲצוּמִ֖ים מִמֶּֽךָּ:
ב וּנְתָנָ֞ם יְהֹוָ֧ה אֱלֹהֶ֛יךָ לְפָנֶ֖יךָ וְהִכִּיתָ֑ם הַֽחֲרֵ֤ם תַּֽחֲרִים֙ אֹתָ֔ם לֹֽא־תִכְרֹ֥ת לָהֶ֛ם בְּרִ֖ית וְלֹ֥א תְחָנֵּֽם:
ג וְלֹ֥א תִתְחַתֵּ֖ן בָּ֑ם בִּתְּךָ֙ לֹֽא־תִתֵּ֣ן לִבְנ֔וֹ וּבִתּ֖וֹ לֹֽא־תִקַּ֥ח לִבְנֶֽךָ:
ד כִּֽי־יָסִ֤יר אֶת־בִּנְךָ֙ מֵאַֽחֲרַ֔י וְעָֽבְד֖וּ אֱלֹהִ֣ים אֲחֵרִ֑ים וְחָרָ֤ה אַף־יְהֹוָה֙ בָּכֶ֔ם וְהִשְׁמִֽידְךָ֖ מַהֵֽר:
ה כִּ֣י אִם־כֹּ֤ה תַֽעֲשׂוּ֙ לָהֶ֔ם מִזְבְּחֹֽתֵיהֶ֣ם תִּתֹּ֔צוּ וּמַצֵּֽבֹתָ֖ם תְּשַׁבֵּ֑רוּ וַֽאֲשֵֽׁירֵהֶם֙ תְּגַדֵּע֔וּן וּפְסִֽילֵיהֶ֖ם תִּשְׂרְפ֥וּן בָּאֵֽשׁ:
ו כִּ֣י עַ֤ם קָדוֹשׁ֙ אַתָּ֔ה לַֽיהֹוָ֖ה אֱלֹהֶ֑יךָ בְּךָ֞ בָּחַ֣ר | יְהֹוָ֣ה אֱלֹהֶ֗יךָ לִֽהְי֥וֹת לוֹ֙ לְעַ֣ם סְגֻלָּ֔ה מִכֹּל֙ הָֽעַמִּ֔ים אֲשֶׁ֖ר עַל־פְּנֵ֥י הָֽאֲדָמָֽה:
ז לֹ֣א מֵֽרֻבְּכֶ֞ם מִכָּל־הָֽעַמִּ֗ים חָשַׁ֧ק יְהֹוָ֛ה בָּכֶ֖ם וַיִּבְחַ֣ר בָּכֶ֑ם כִּֽי־אַתֶּ֥ם הַמְעַ֖ט מִכָּל־הָֽעַמִּֽים:
ח כִּי֩ מֵאַֽהֲבַ֨ת יְהֹוָ֜ה אֶתְכֶ֗ם וּמִשָּׁמְר֤וֹ אֶת־הַשְּׁבֻעָה֙ אֲשֶׁ֤ר נִשְׁבַּע֙ לַֽאֲבֹ֣תֵיכֶ֔ם הוֹצִ֧יא יְהֹוָ֛ה אֶתְכֶ֖ם בְּיָ֣ד חֲזָקָ֑ה וַיִּפְדְּךָ֙ מִבֵּ֣ית עֲבָדִ֔ים מִיַּ֖ד פַּרְעֹ֥ה מֶֽלֶךְ־מִצְרָֽיִם:
ט וְיָ֣דַעְתָּ֔ כִּֽי־יְהֹוָ֥ה אֱלֹהֶ֖יךָ ה֣וּא הָֽאֱלֹהִ֑ים הָאֵל֙ הַנֶּֽאֱמָ֔ן שֹׁמֵ֧ר הַבְּרִ֣ית וְהַחֶ֗סֶד לְאֹֽהֲבָ֛יו וּלְשֹֽׁמְרֵ֥ימִצְוֹתָ֖יו(כתיב מצותו) לְאֶ֥לֶף דּֽוֹר:
י וּמְשַׁלֵּ֧ם לְשֽׂנְאָ֛יו אֶל־פָּנָ֖יו לְהַֽאֲבִיד֑וֹ לֹ֤א יְאַחֵר֙ לְשׂ֣נְא֔וֹ אֶל־פָּנָ֖יו יְשַׁלֶּם־לֽוֹ:
יא וְשָֽׁמַרְתָּ֨ אֶת־הַמִּצְוָ֜ה וְאֶת־הַֽחֻקִּ֣ים וְאֶת־הַמִּשְׁפָּטִ֗ים אֲשֶׁ֨ר אָֽנֹכִ֧י מְצַוְּךָ֛ הַיּ֖וֹם לַֽעֲשׂתָֽם:
1- "Consolad, consolad a mi pueblo", dice vuestro Dios.
2- Habla al corazón de Jerusalén y llámala, porque se ha saciado de su ejército, porque su iniquidad ha sido aplacada, porque ha recibido de la mano del Señor el doble por todos sus pecados.
3- Una voz clama: «En el desierto, allanad el camino del Señor, enderezad en la soledad una calzada para nuestro Dios».
4- Todo valle será elevado, y todo monte y colina serán rebajados, y el terreno escarpado se convertirá en llanura y las montañas empinadas en campo abierto.
5- Y se revelará la gloria de Adonai, y toda carne juntamente verá que la boca del Señor habló.
6- Una voz dice: «¡Llama!», y dice: «¿Cómo debo llamar?». «Toda carne es como la hierba, y toda su bondad es como la flor del campo.
7- La hierba se secará, la flor se marchitará, porque un viento del Señor ha soplado sobre ella; he aquí que el pueblo es como la hierba.
8- La hierba se secará, la flor se marchitará, pero la palabra de nuestro Dios permanecerá para siempre.
9- Sube a un monte alto, oh heraldo de Sión, alza tu voz con fuerza, oh heraldo de Jerusalén; alza [tu voz], no temas; di a las ciudades de Judá: «¡He aquí a vuestro Dios!»
10- He aquí que Adonai viene con mano fuerte, y su brazo gobierna por él; he aquí que su recompensa está con él, y su retribución delante de él.
11- Como un pastor que cuida su rebaño, con su brazo recoge los corderos, y en su seno los lleva, a los lactantes los guía.
12- ¿ Quién midió el agua con su andar, y midió los cielos con su palmo, y midió en tercios el polvo de la tierra, y pesó las montañas con una balanza y las colinas con una balanza?
13- ¿Quién conoció al espíritu del Señor, y quién es su consejero que le informa?
14- ¿ Con quién consultó? ¿Le dio a entender? ¿Le enseñó el camino de la justicia? ¿Le enseñó el conocimiento? ¿Le hizo conocer el camino del entendimiento?
15- He aquí que las naciones son como una gota de un balde, y como polvo en una balanza se cuentan; he aquí que las islas son como polvo fino que se dispersa con el viento.
16- Y del Líbano no hay suficiente para quemar, ni de sus animales para holocaustos.
17- Todas las naciones son como nada delante de Él; como cosas de nada y vanidad las considera Él.
18- ¿ Y a quién comparan ustedes a Dios, y qué imagen le atribuyen?
19- El artesano funde la imagen tallada, la recubre de oro y le coloca cadenas de plata.
20- El que está acostumbrado a elegir, escoge un árbol que no se pudre; busca para sí un artesano hábil, para que le prepare una imagen tallada, que no se mueva.
21- ¿No lo sabéis? ¿No lo habéis oído? ¿No os ha sido dicho desde el principio? ¿No entendéis los fundamentos de la tierra?
22- Él es quien se sienta sobre el círculo de la tierra, y cuyos habitantes son como saltamontes; él extiende los cielos como una cortina, y los despliega como una tienda para que habiten en ellos.
23- Él reduce a la nada a los príncipes, a los jueces de la tierra los hizo como si fueran de la nada.
24- Como si no hubieran sido plantados, como si no hubieran sido sembrados, como si su tronco no estuviera enraizado en la tierra; y también Él sopló sobre ellos, y se secaron, y una tempestad los llevará como paja.
25- «Ahora bien, ¿a quién me compararán para que yo sea igual?», dice el Santo.
26- Alzad vuestros ojos a lo alto y ved quién creó estos, quién saca a su ejército por número; a todos ellos los llama por su nombre; por su gran poder y por su fuerza, ninguno falta.
א נַֽחֲמ֥וּ נַֽחֲמ֖וּ עַמִּ֑י יֹאמַ֖ר אֱלֹֽהֵיכֶֽם:
ב דַּבְּר֞וּ עַל־לֵ֚ב יְרֽוּשָׁלִַ֙ם֙ וְקִרְא֣וּ אֵלֶ֔יהָ כִּ֚י מָֽלְאָה֙ צְבָאָ֔הּ כִּ֥י נִרְצָ֖ה עֲוֹנָ֑הּ כִּ֚י לָֽקְחָה֙ מִיַּ֣ד יְהֹוָ֔ה כִּפְלַ֖יִם בְּכָל־חַטֹּאתֶֽיהָ:
ג ק֣וֹל קוֹרֵ֔א בַּמִּדְבָּ֕ר פַּנּ֖וּ דֶּ֣רֶךְ יְהֹוָ֑ה יַשְּׁרוּ֙ בָּֽעֲרָבָ֔ה מְסִלָּ֖ה לֵֽאלֹהֵֽינוּ:
ד כָּל־גֶּיא֙ יִנָּשֵׂ֔א וְכָל־הַ֥ר וְגִבְעָ֖ה יִשְׁפָּ֑לוּ וְהָיָ֚ה הֶֽעָקֹב֙ לְמִישׁ֔וֹר וְהָֽרְכָסִ֖ים לְבִקְעָֽה:
ה וְנִגְלָ֖ה כְּב֣וֹד יְהֹוָ֑ה וְרָא֚וּ כָל־בָּשָׂר֙ יַחְדָּ֔ו כִּ֛י פִּ֥י יְהֹוָ֖ה דִּבֵּֽר:
ו קוֹל אֹמֵ֣ר קְרָ֔א וְאָמַ֖ר מָ֣ה אֶקְרָ֑א כָּל־הַבָּשָׂר֙ חָצִ֔יר וְכָל־חַסְדּ֖וֹ כְּצִ֥יץ הַשָּׂדֶֽה:
ז יָבֵ֚שׁ חָצִיר֙ נָ֣בֵֽל צִ֔יץ כִּ֛י ר֥וּחַ יְהֹוָ֖ה נָ֣שְׁבָה בּ֑וֹ אָכֵ֥ן חָצִ֖יר הָעָֽם:
ח יָבֵ֥שׁ חָצִ֖יר נָ֣בֵֽל צִ֑יץ וּדְבַ֥ר אֱלֹהֵ֖ינוּ יָק֥וּם לְעוֹלָֽם:
ט עַ֣ל הַר־גָּבֹ֚הַ עֲלִי־לָךְ֙ מְבַשֶּׂ֣רֶת צִיּ֔וֹן הָרִ֚ימִי בַכֹּ֙חַ֙ קוֹלֵ֔ךְ מְבַשֶּׂ֖רֶת יְרֽוּשָׁלִָ֑ם הָרִ֙ימִי֙ אַל־תִּירָ֔אִי אִמְרִי֙ לְעָרֵ֣י יְהוּדָ֔ה הִנֵּ֖ה אֱלֹֽהֵיכֶֽם:
י הִנֵּ֨ה אֲדֹנָ֚י יֱהֹוִה֙ בְּחָזָ֣ק יָב֔וֹא וּזְרֹע֖וֹ מֹ֣שְׁלָה ל֑וֹ הִנֵּ֚ה שְׂכָרוֹ֙ אִתּ֔וֹ וּפְעֻלָּת֖וֹ לְפָנָֽיו:
יא כְּרֹעֶה֙ עֶדְר֣וֹ יִרְעֶ֔ה בִּזְרֹעוֹ֙ יְקַבֵּ֣ץ טְלָאִ֔ים וּבְחֵיק֖וֹ יִשָּׂ֑א עָל֖וֹת יְנַהֵֽל:
יב מִֽי־מָדַ֨ד בְּשָֽׁעֳל֜וֹ מַ֗יִם וְשָׁמַ֙יִם֙ בַּזֶּ֣רֶת תִּכֵּ֔ן וְכָ֥ל בַּשָּׁלִ֖שׁ עֲפַ֣ר הָאָ֑רֶץ וְשָׁקַ֚ל בַּפֶּ֙לֶס֙ הָרִ֔ים וּגְבָע֖וֹת בְּמֹֽאזְנָֽיִם:
יג מִֽי־תִכֵּ֥ן אֶת־ר֖וּחַ יְהֹוָ֑ה וְאִ֥ישׁ עֲצָת֖וֹ יֽוֹדִיעֶֽנּוּ:
יד אֶת־מִ֚י נוֹעַץ֙ וַיְבִינֵ֔הוּ וַֽיְלַמְּדֵ֖הוּ בְּאֹ֣רַח מִשְׁפָּ֑ט וַֽיְלַמְּדֵ֣הוּ דַ֔עַת וְדֶ֥רֶךְ תְּבוּנ֖וֹת יֽודִיעֶֽנּוּ:
טו הֵ֚ן גּוֹיִם֙ כְּמַ֣ר מִדְּלִ֔י וּכְשַׁ֥חַק מֹֽאזְנַ֖יִם נֶחְשָׁ֑בוּ הֵ֥ן אִיִּ֖ים כַּדַּ֥ק יִטּֽוֹל:
טז וּלְבָנ֕וֹן אֵ֥ין דֵּ֖י בָּעֵ֑ר וְחַ֨יָּת֔וֹ אֵ֥ין דֵּ֖י עוֹלָֽה:
יז כָּל־הַגּוֹיִ֖ם כְּאַ֣יִן נֶגְדּ֑וֹ מֵאֶ֥פֶס וָתֹ֖הוּ נֶחְשְׁבוּ־לֽוֹ:
יח וְאֶל־מִ֖י תְּדַמְּי֣וּן אֵ֑ל וּמַה־דְּמ֖וּת תַּֽעַרְכוּ־לֽוֹ:
יט הַפֶּ֙סֶל֙ נָסַ֣ךְ חָרָ֔שׁ וְצֹרֵ֖ף בַּזָּהָ֣ב יְרַקְּעֶ֑נּוּ וּרְתֻקּ֥וֹת כֶּ֖סֶף צוֹרֵֽף:
כ הַֽמְסֻכָּ֣ן תְּרוּמָ֔ה עֵ֥ץ לֹֽא־יִרְקַ֖ב יִבְחָ֑ר חָרָ֚שׁ חָכָם֙ יְבַקֶּשׁ־ל֔וֹ לְהָכִ֥ין פֶּ֖סֶל לֹ֥א יִמּֽוֹט:
כא הֲל֚וֹא תֵֽדְעוּ֙ הֲל֣וֹא תִשְׁמָ֔עוּ הֲל֛וֹא הֻגַּ֥ד מֵרֹ֖אשׁ לָכֶ֑ם הֲלוֹא֙ הֲבִ֣ינוֹתֶ֔ם מֽוֹסְד֖וֹת הָאָֽרֶץ:
כב הַיּשֵׁב֙ עַל־ח֣וּג הָאָ֔רֶץ וְיֹֽשְׁבֶ֖יהָ כַּֽחֲגָבִ֑ים הַנּוֹטֶ֚ה כַדֹּק֙ שָׁמַ֔יִם וַיִּמְתָּחֵ֥ם כָּאֹ֖הֶל לָשָֽׁבֶת:
כג הַנּוֹתֵ֥ן רֽוֹזְנִ֖ים לְאָ֑יִן שֹׁ֥פְטֵי אֶ֖רֶץ כַּתֹּ֥הוּ עָשָֽׂה:
כד אַ֣ף בַּל־נִטָּ֗עוּ אַף בַּל־זֹרָ֔עוּ אַ֛ף בַּל־שֹׁרֵ֥שׁ בָּאָ֖רֶץ גִּזְעָ֑ם וְגַם־נָשַׁ֚ף בָּהֶם֙ וַיִּבָ֔שׁוּ וּסְעָרָ֖ה כַּקַּ֥שׁ תִּשָּׂאֵֽם:
כה וְאֶל־מִ֥י תְדַמְּי֖וּנִי וְאֶשְׁוֶ֑ה יֹאמַ֖ר קָדֽוֹשׁ:
כו שְׂאוּ־מָר֨וֹם עֵינֵיכֶ֚ם וּרְאוּ֙ מִֽי־בָרָ֣א אֵ֔לֶּה הַמּוֹצִ֥יא בְמִסְפָּ֖ר צְבָאָ֑ם לְכֻלָּם֙ בְּשֵׁ֣ם יִקְרָ֔א מֵרֹ֚ב אוֹנִים֙ וְאַמִּ֣יץ כֹּ֔חַ אִ֖ישׁ לֹ֥א נֶעְדָּֽר: