RESUMEN
Parashá Shelaj (Bamidbar/Números 13:1-15:41)
Haftará: Yehoshua (Joshua 2:1-24)
Significa Enviar y se encuentra en Bamidbar. Moisés envía doce espías a la tierra de Canaán. Cuarenta días después regresan con un enorme racimo de uvas, una granada y un higo, para informar sobre una tierra fértil y abundante. Pero diez de los espías advierten que los habitantes de la tierra son gigantes y guerreros más poderosos que el pueblo hebreo; solo Caleb y Josué insisten en que la tierra puede ser conquistada, tal como Dios lo ha ordenado.
El pueblo llora diciendo que preferiría regresar a Egipto. Dios decreta que la entrada de Israel a la tierra se retrasará cuarenta años, tiempo durante el cual toda esa generación perecerá en el desierto. Un grupo de judíos arrepentidos asalta la montaña en la frontera de la tierra, pero son derrotados por los amalecitas y los cananeos.
Se dan las leyes de los nesajim (ofrendas de harina, vino y aceite), así como la mitzvá de consagrar una porción de la masa ( Jalá ) a Dios al hacer pan. Un hombre viola el Shabat recogiendo ramas y es condenado a muerte. Dios instruye a colocar flecos ( tzitzit ) en las cuatro esquinas de nuestras vestiduras, para que recordemos cumplir las mitzvot.
1- Dios habló a Moisés, diciendo:
2- «Si quieres, envía hombres que inspeccionen Canaán, la cual doy a los israelitas. Cada uno debe enviar un representante de la tribu de sus antepasados; cada príncipe entre ellos.»
3- Moisés los envió desde el desierto de Parán con el permiso de Dios. Todos ellos eran hombres distinguidos ; eran líderes de los israelitas.
4- Estos eran sus nombres: Para la tribu de Rubén, Shamu'a hijo de Zakur.
5- Por la tribu de Simeón, Safat hijo de Chori.
6- Para la tribu de Judá, Caleb hijo de Yefuneh.
7- Para la tribu de Isacar, Yig'al hijo de José.
8- Por la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun.
9- Para la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafu.
10- De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi.
11- Para la otra tribu de José, la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi.
12- Para la tribu de Dan, Ami'el hijo de Gemali.
13- Para la tribu de Aser, Setur hijo de Miguel.
14- De la tribu de Neftalí, Najbi hijo de Vofsi.
15- Para la tribu de Gad, Ge'u'el hijo de Machi.
16- Estos son los nombres de los hombres que Moisés envió a inspeccionar la tierra, pero ahora Moisés cambió formalmente el nombre de Oseas hijo de Nun a Josué.
17- Moisés los envió a inspeccionar Canaán, y les dijo: “Id por este camino hacia el sur y subid a la montaña.
18- Observa qué efecto tiene la tierra sobre las personas que la habitan: ¿son fuertes o débiles? ¿Son pocos o muchos?
19- ¿Y qué hay de la tierra que habitan: es buena o mala? ¿Y qué hay de las ciudades en que viven: viven en ciudades abiertas o en fortalezas?
20- ¿Cómo es la tierra? ¿Es fértil o pobre? ¿Hay árboles en ella o no? Y ten valor y toma algunos de los frutos de la tierra. Era la época en que las primeras uvas comenzaban a madurar.
21- Entonces subieron e inspeccionaron la tierra, desde el desierto de Tzin hasta Rechov, el camino a Chamat.
22- Subieron por el sur, y Caleb llegó a Hebrón. Allí estaban Achiman, Sheishai y Talmai, hijos del gigante. Hebrón era siete veces mejor que Tzo'an , el lugar más privilegiado de Egipto.
23-Llegaron al valle de Escol y cortaron una rama con un racimo de uvas; la llevaron sobre dos varas. También tomaron una granada y una higuera.
24- Llamaron a aquel lugar el Valle de Escol [“ racimo ”] por el racimo que los israelitas cortaron allí.
25-Regresaron tras explorar el terreno al cabo de 40 días.
26- Fueron y regresaron a donde estaban Moisés, Aarón y toda la comunidad de los israelitas en Cades - Barnea , en el desierto de Parán. Les trajeron un informe a ellos y a toda la comunidad, y les mostraron el fruto de la tierra.
27- Ellos se dirigieron a él y le dijeron: «Hemos llegado a la tierra a la que nos enviaste, y fluye leche y miel de dátiles e higos , y este es su fruto.
28- Sin embargo, los habitantes de esa tierra son poderosos; las ciudades son fortificadas y enormes; e incluso vimos allí a los hijos del gigante.
29- Los amalecitas habitan en la tierra del sur; los hititas, los jebuseos y los amorreos habitan en la región montañosa; y los cananeos habitan en la costa y a orillas del río Jordán.
30- Caleb hizo callar al pueblo con respecto a Moisés, diciendo: “Podemos subir y tomar posesión de ella, porque ciertamente podemos vencerla”.
31- Pero los hombres que habían subido con él dijeron: «No podemos subir contra este pueblo, porque son más fuertes que él».
32- Dieron un informe malo a los israelitas acerca de la tierra que habían inspeccionado, diciendo: “La tierra que recorrimos para inspeccionar es una tierra que consume a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran tamaño.
33- Vimos allí ángeles caídos , descendientes de un gigante que descendía de los primeros ángeles caídos. A su lado, nos parecíamos tan pequeños como saltamontes , ¡y así nos veían ellos!
27- Pero si alguien peca inadvertidamente, deberá ofrecer una cabra en su primer año como ofrenda por el pecado.
28- Y el sacerdote debe expiar por el pecador que pecó inadvertidamente ante Dios, para expiar en su nombre, y será perdonado.
29- Una misma ley debe aplicarse a todo aquel que peca inadvertidamente, tanto al israelita nativo como al converso que reside entre ellos.
30- Pero si alguien actúa con arrogancia, sea israelita nativo o converso, blasfema contra Dios y será excluido de entre su pueblo.
31- Porque ha despreciado la palabra de Dios y ha violado su mandamiento de no servir a los ídolos ; esa persona será exterminada por completo; su iniquidad está en él.'"
32- Cuando los israelitas estaban en el desierto, encontraron a un hombre recogiendo leña en sábado.
33- Los que lo encontraron recogiendo leña lo presentaron ante Moisés y Aarón y ante toda la comunidad.
34- Lo pusieron bajo custodia, porque no se había especificado qué se le iba a hacer.
35- Dios le dijo a Moisés: «Este hombre debe ser condenado a muerte; toda la comunidad debe apedrearlo fuera del campamento».
36- Entonces toda la comunidad lo sacó fuera del campamento y lo apedrearon hasta matarlo, tal como Dios le había ordenado a Moisés.
37- Dios habló a Moisés, diciendo:
38- “Habla a los israelitas y diles que deben hacerse una borla en las esquinas de sus vestiduras, de generación en generación, y que deben coser un hilo de lana teñido de turquesa en la borla de cada esquina.
39- Esta borla será para ti. Debes mirarla y recordar todos los mandamientos de Dios, para cumplirlos, y no te desviarás siguiendo los deseos de tu corazón ni los de tus ojos, que te extravían.
40- Hagan esto para que recuerden y cumplan todos mis mandamientos, y sean santos para su Dios.
41- Yo soy Dios, tu Dios, que te saqué de Egipto para ser tu Dios. Yo soy Dios, tu Dios.
א וַיְדַבֵּ֥ר יְהֹוָ֖ה אֶל־משֶׁ֥ה לֵּאמֹֽר:
ב שְׁלַח לְךָ֣ אֲנָשִׁ֗ים וְיָתֻ֨רוּ֙ אֶת־אֶ֣רֶץ כְּנַ֔עַן אֲשֶׁר־אֲנִ֥י נֹתֵ֖ן לִבְנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל אִ֣ישׁ אֶחָד֩ אִ֨ישׁ אֶחָ֜ד לְמַטֵּ֤ה אֲבֹתָיו֙ תִּשְׁלָ֔חוּ כֹּ֖ל נָשִׂ֥יא בָהֶֽם:
ג וַיִּשְׁלַ֨ח אֹתָ֥ם משֶׁ֛ה מִמִּדְבַּ֥ר פָּארָ֖ן עַל־פִּ֣י יְהֹוָ֑ה כֻּלָּ֣ם אֲנָשִׁ֔ים רָאשֵׁ֥י בְנֵֽי־יִשְׂרָאֵ֖ל הֵֽמָּה:
ד וְאֵ֖לֶּה שְׁמוֹתָ֑ם לְמַטֵּ֣ה רְאוּבֵ֔ן שַׁמּ֖וּעַ בֶּן־זַכּֽוּר:
ה לְמַטֵּ֣ה שִׁמְע֔וֹן שָׁפָ֖ט בֶּן־חוֹרִֽי:
ו לְמַטֵּ֣ה יְהוּדָ֔ה כָּלֵ֖ב בֶּן־יְפֻנֶּֽה:
ז לְמַטֵּ֣ה יִשָּׂשכָ֔ר יִגְאָ֖ל בֶּן־יוֹסֵֽף:
ח לְמַטֵּ֥ה אֶפְרָ֖יִם הוֹשֵׁ֥עַ בִּן־נֽוּן:
ט לְמַטֵּ֣ה בִנְיָמִ֔ן פַּלְטִ֖י בֶּן־רָפֽוּא:
י לְמַטֵּ֣ה זְבוּלֻ֔ן גַּדִּיאֵ֖ל בֶּן־סוֹדִֽי:
יא לְמַטֵּ֥ה יוֹסֵ֖ף לְמַטֵּ֣ה מְנַשֶּׁ֑ה גַּדִּ֖י בֶּן־סוּסִֽי:
יב לְמַטֵּ֣ה דָ֔ן עַמִּיאֵ֖ל בֶּן־גְּמַלִּֽי:
יג לְמַטֵּ֣ה אָשֵׁ֔ר סְת֖וּר בֶּן־מִֽיכָאֵֽל:
יד לְמַטֵּ֣ה נַפְתָּלִ֔י נַחְבִּ֖י בֶּן־וָפְסִֽי:
טו לְמַטֵּ֣ה גָ֔ד גְּאוּאֵ֖ל בֶּן־מָכִֽי:
טז אֵ֚לֶּה שְׁמ֣וֹת הָֽאֲנָשִׁ֔ים אֲשֶׁר־שָׁלַ֥ח משֶׁ֖ה לָת֣וּר אֶת־הָאָ֑רֶץ וַיִּקְרָ֥א משֶׁ֛ה לְהוֹשֵׁ֥עַ בִּן־נ֖וּן יְהוֹשֻֽׁעַ:
יז וַיִּשְׁלַ֤ח אֹתָם֙ משֶׁ֔ה לָת֖וּר אֶת־אֶ֣רֶץ כְּנָ֑עַן וַיֹּ֣אמֶר אֲלֵהֶ֗ם עֲל֥וּ זֶה֙ בַּנֶּ֔גֶב וַֽעֲלִיתֶ֖ם אֶת־הָהָֽר:
יח וּרְאִיתֶ֥ם אֶת־הָאָ֖רֶץ מַה־הִ֑וא וְאֶת־הָעָם֙ הַיּשֵׁ֣ב עָלֶ֔יהָ הֶֽחָזָ֥ק הוּא֙ הֲרָפֶ֔ה הַמְעַ֥ט ה֖וּא אִם־רָֽב:
יט וּמָ֣ה הָאָ֗רֶץ אֲשֶׁר־הוּא֙ ישֵׁ֣ב בָּ֔הּ הֲטוֹבָ֥ה הִ֖וא אִם־רָעָ֑ה וּמָ֣ה הֶֽעָרִ֗ים אֲשֶׁר־הוּא֙ יוֹשֵׁ֣ב בָּהֵ֔נָּה הַֽבְּמַֽחֲנִ֖ים אִ֥ם בְּמִבְצָרִֽים:
כ וּמָ֣ה הָ֠אָ֠רֶץ הַשְּׁמֵנָ֨ה הִ֜וא אִם־רָזָ֗ה הֲיֵֽשׁ־בָּ֥הּ עֵץ֙ אִם־אַ֔יִן וְהִ֨תְחַזַּקְתֶּ֔ם וּלְקַחְתֶּ֖ם מִפְּרִ֣י הָאָ֑רֶץ וְהַ֨יָּמִ֔ים יְמֵ֖י בִּכּוּרֵ֥י עֲנָבִֽים:
כא וַיַּֽעֲל֖וּ וַיָּתֻ֣רוּ אֶת־הָאָ֑רֶץ מִמִּדְבַּר־צִ֥ן עַד־רְחֹ֖ב לְבֹ֥א חֲמָֽת:
כב וַיַּֽעֲל֣וּ בַנֶּ֘גֶב֘ וַיָּבֹ֣א עַד־חֶבְרוֹן֒ וְשָׁ֤ם אֲחִימָן֙ שֵׁשַׁ֣י וְתַלְמַ֔י יְלִידֵ֖י הָֽעֲנָ֑ק וְחֶבְר֗וֹן שֶׁ֤בַע שָׁנִים֙ נִבְנְתָ֔ה לִפְנֵ֖י צֹ֥עַן מִצְרָֽיִם:
כג וַיָּבֹ֜אוּ עַד־נַ֣חַל אֶשְׁכֹּ֗ל וַיִּכְרְת֨וּ מִשָּׁ֤ם זְמוֹרָה֙ וְאֶשְׁכּ֤וֹל עֲנָבִים֙ אֶחָ֔ד וַיִּשָּׂאֻ֥הוּ בַמּ֖וֹט בִּשְׁנָ֑יִם וּמִן־הָֽרִמֹּנִ֖ים וּמִן־הַתְּאֵנִֽים:
כד לַמָּק֣וֹם הַה֔וּא קָרָ֖א נַ֣חַל אֶשְׁכּ֑וֹל עַ֚ל אֹד֣וֹת הָאֶשְׁכּ֔וֹל אֲשֶׁר־כָּֽרְת֥וּ מִשָּׁ֖ם בְּנֵ֥י יִשְׂרָאֵֽל:
כה וַיָּשֻׁ֖בוּ מִתּ֣וּר הָאָ֑רֶץ מִקֵּ֖ץ אַרְבָּעִ֥ים יֽוֹם:
כו וַיֵּֽלְכ֡וּ וַיָּבֹ֩אוּ֩ אֶל־משֶׁ֨ה וְאֶל־אַֽהֲרֹ֜ן וְאֶל־כָּל־עֲדַ֧ת בְּנֵֽי־יִשְׂרָאֵ֛ל אֶל־מִדְבַּ֥ר פָּארָ֖ן קָדֵ֑שָׁה וַיָּשִׁ֨יבוּ אֹתָ֤ם דָּבָר֙ וְאֶת־כָּל־הָ֣עֵדָ֔ה וַיַּרְא֖וּם אֶת־פְּרִ֥י הָאָֽרֶץ:
כז וַיְסַפְּרוּ־לוֹ֙ וַיֹּ֣אמְר֔וּ בָּ֕אנוּ אֶל־הָאָ֖רֶץ אֲשֶׁ֣ר שְׁלַחְתָּ֑נוּ וְ֠גַ֠ם זָבַ֨ת חָלָ֥ב וּדְבַ֛שׁ הִ֖וא וְזֶה־פִּרְיָֽהּ:
כח אֶ֚פֶס כִּי־עַ֣ז הָעָ֔ם הַיּשֵׁ֖ב בָּאָ֑רֶץ וְהֶֽעָרִ֗ים בְּצֻר֤וֹת גְּדֹלֹת֙ מְאֹ֔ד וְגַם־יְלִדֵ֥י הָֽעֲנָ֖ק רָאִ֥ינוּ שָֽׁם:
כט עֲמָלֵ֥ק יוֹשֵׁ֖ב בְּאֶ֣רֶץ הַנֶּ֑גֶב וְ֠הַֽחִתִּ֠י וְהַיְבוּסִ֤י וְהָֽאֱמֹרִי֙ יוֹשֵׁ֣ב בָּהָ֔ר וְהַכְּנַֽעֲנִי֙ יוֹשֵׁ֣ב עַל־הַיָּ֔ם וְעַ֖ל יַ֥ד הַיַּרְדֵּֽן:
ל וַיַּ֧הַס כָּלֵ֛ב אֶת־הָעָ֖ם אֶל־משֶׁ֑ה וַיֹּ֗אמֶר עָלֹ֤ה נַֽעֲלֶה֙ וְיָרַ֣שְׁנוּ אֹתָ֔הּ כִּֽי־יָכ֥וֹל נוּכַ֖ל לָֽהּ:
לא וְהָ֨אֲנָשִׁ֜ים אֲשֶׁר־עָל֤וּ עִמּוֹ֙ אָֽמְר֔וּ לֹ֥א נוּכַ֖ל לַֽעֲל֣וֹת אֶל־הָעָ֑ם כִּֽי־חָזָ֥ק ה֖וּא מִמֶּֽנּוּ:
לב וַיֹּצִ֜יאוּ דִּבַּ֤ת הָאָ֨רֶץ֙ אֲשֶׁ֣ר תָּר֣וּ אֹתָ֔הּ אֶל־בְּנֵ֥י יִשְׂרָאֵ֖ל לֵאמֹ֑ר הָאָ֡רֶץ אֲשֶׁר֩ עָבַ֨רְנוּ בָ֜הּ לָת֣וּר אֹתָ֗הּ אֶ֣רֶץ אֹכֶ֤לֶת יֽוֹשְׁבֶ֨יהָ֙ הִ֔וא וְכָל־הָעָ֛ם אֲשֶׁר־רָאִ֥ינוּ בְתוֹכָ֖הּ אַנְשֵׁ֥י מִדּֽוֹת:
לג וְשָׁ֣ם רָאִ֗ינוּ אֶת־הַנְּפִילִ֛ים בְּנֵ֥י עֲנָ֖ק מִן־הַנְּפִלִ֑ים וַנְּהִ֤י בְעֵינֵ֨ינוּ֙ כַּֽחֲגָבִ֔ים וְכֵ֥ן הָיִ֖ינוּ בְּעֵֽינֵיהֶֽם:
כז וְאִם־נֶ֥פֶשׁ אַחַ֖ת תֶּֽחֱטָ֣א בִשְׁגָגָ֑ה וְהִקְרִ֛יבָה עֵ֥ז בַּת־שְׁנָתָ֖הּ לְחַטָּֽאת:
כח וְכִפֶּ֣ר הַכֹּהֵ֗ן עַל־הַנֶּ֧פֶשׁ הַשֹּׁגֶ֛גֶת בְּחֶטְאָ֥ה בִשְׁגָגָ֖ה לִפְנֵ֣י יְהֹוָ֑ה לְכַפֵּ֥ר עָלָ֖יו וְנִסְלַ֥ח לֽוֹ:
כט הָֽאֶזְרָח֙ בִּבְנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֔ל וְלַגֵּ֖ר הַגָּ֣ר בְּתוֹכָ֑ם תּוֹרָ֤ה אַחַת֙ יִֽהְיֶ֣ה לָכֶ֔ם לָֽעֹשֶׂ֖ה בִּשְׁגָגָֽה:
ל וְהַנֶּ֜פֶשׁ אֲשֶׁר־תַּֽעֲשֶׂ֣ה | בְּיָ֣ד רָמָ֗ה מִן־הָֽאֶזְרָח֙ וּמִן־הַגֵּ֔ר אֶת־יְהֹוָ֖ה ה֣וּא מְגַדֵּ֑ף וְנִכְרְתָ֛ה הַנֶּ֥פֶשׁ הַהִ֖וא מִקֶּ֥רֶב עַמָּֽהּ:
לא כִּ֤י דְבַר־יְהֹוָה֙ בָּזָ֔ה וְאֶת־מִצְוָת֖וֹ הֵפַ֑ר הִכָּרֵ֧ת | תִּכָּרֵ֛ת הַנֶּ֥פֶשׁ הַהִ֖וא עֲוֹנָ֥ה בָֽהּ:
לב וַֽיִּהְי֥וּ בְנֵֽי־יִשְׂרָאֵ֖ל בַּמִּדְבָּ֑ר וַיִּמְצְא֗וּ אִ֛ישׁ מְקשֵׁ֥שׁ עֵצִ֖ים בְּי֥וֹם הַשַּׁבָּֽת:
לג וַיַּקְרִ֣יבוּ אֹת֔וֹ הַמֹּֽצְאִ֥ים אֹת֖וֹ מְקשֵׁ֣שׁ עֵצִ֑ים אֶל־משֶׁה֙ וְאֶל־אַֽהֲרֹ֔ן וְאֶ֖ל כָּל־הָֽעֵדָֽה:
לד וַיַּנִּ֥יחוּ אֹת֖וֹ בַּמִּשְׁמָ֑ר כִּ֚י לֹ֣א פֹרַ֔שׁ מַה־יֵּֽעָשֶׂ֖ה לֽוֹ:
לה וַיֹּ֤אמֶר יְהֹוָה֙ אֶל־משֶׁ֔ה מ֥וֹת יוּמַ֖ת הָאִ֑ישׁ רָג֨וֹם אֹת֤וֹ בָֽאֲבָנִים֙ כָּל־הָ֣עֵדָ֔ה מִח֖וּץ לַמַּֽחֲנֶֽה:
לו וַיֹּצִ֨יאוּ אֹת֜וֹ כָּל־הָֽעֵדָ֗ה אֶל־מִחוּץ֙ לַמַּֽחֲנֶ֔ה וַיִּרְגְּמ֥וּ אֹת֛וֹ בָּֽאֲבָנִ֖ים וַיָּמֹ֑ת כַּֽאֲשֶׁ֛ר צִוָּ֥ה יְהֹוָ֖ה אֶת־משֶֽׁה:
לז וַיֹּ֥אמֶר יְהֹוָ֖ה אֶל־משֶׁ֥ה לֵּאמֹֽר:
לח דַּבֵּ֞ר אֶל־בְּנֵ֤י יִשְׂרָאֵל֙ וְאָֽמַרְתָּ֣ אֲלֵהֶ֔ם וְעָשׂ֨וּ לָהֶ֥ם צִיצִ֛ת עַל־כַּנְפֵ֥י בִגְדֵיהֶ֖ם לְדֹֽרֹתָ֑ם וְנָֽתְנ֛וּ עַל־צִיצִ֥ת הַכָּנָ֖ף פְּתִ֥יל תְּכֵֽלֶת:
לט וְהָיָ֣ה לָכֶם֘ לְצִיצִת֒ וּרְאִיתֶ֣ם אֹת֗וֹ וּזְכַרְתֶּם֙ אֶת־כָּל־מִצְוֹ֣ת יְהֹוָ֔ה וַֽעֲשִׂיתֶ֖ם אֹתָ֑ם וְלֹֽא־תָת֜וּרוּ אַֽחֲרֵ֤י לְבַבְכֶם֙ וְאַֽחֲרֵ֣י עֵֽינֵיכֶ֔ם אֲשֶׁר־אַתֶּ֥ם זֹנִ֖ים אַֽחֲרֵיהֶֽם:
מ לְמַ֣עַן תִּזְכְּר֔וּ וַֽעֲשִׂיתֶ֖ם אֶת־כָּל־מִצְוֹתָ֑י וִֽהְיִיתֶ֥ם קְדשִׁ֖ים לֵאלֹֽהֵיכֶֽם:
מא אֲנִ֞י יְהֹוָ֣ה אֱלֹֽהֵיכֶ֗ם אֲשֶׁ֨ר הוֹצֵ֤אתִי אֶתְכֶם֙ מֵאֶ֣רֶץ מִצְרַ֔יִם לִֽהְי֥וֹת לָכֶ֖ם לֵֽאלֹהִ֑ים אֲנִ֖י יְהֹוָ֥ה אֱלֹֽהֵיכֶֽם:
1- Y Josué hijo de Nun envió a dos hombres desde Sitim para que espiaran en secreto, diciéndoles: Id a ver la tierra y Jericó. Y ellos fueron, y llegaron a la casa de un posadero llamado Rahab, y se acostaron allí.
2- Y se le informó al rey de Jericó, diciendo: He aquí, esta noche han venido aquí hombres de entre los hijos de Israel para explorar la tierra.
3- Y el rey de Jericó envió a Rahab, diciendo: «Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido a explorar toda la tierra».
4- La mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido, y dijo: En verdad, los hombres vinieron a mí, pero yo no sabía de dónde venían.
5- Y al anochecer, cuando ya era hora de cerrar la puerta, los hombres salieron. No sé adónde fueron. Persíganlos rápidamente, porque los alcanzarán.
6- Y ella los había subido a la azotea, y los había escondido con los tallos de lino que había colocado dispuestos sobre la azotea.
7- Y los hombres los persiguieron en dirección al Jordán, hasta los vados; y tan pronto como los perseguidores se hubieron marchado, cerraron la puerta.
8- Y antes de que se durmieran, ella subió a la azotea donde estaban ellos.
9- Y ella les dijo a los hombres: Sé que el Señor les ha dado la tierra, y que su terror ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra han desaparecido a causa de ustedes.
10- Porque hemos oído cómo el Señor secó las aguas del Mar Rojo para vosotros cuando salisteis de Egipto; y lo que hicisteis a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, Sehón y Og, a quienes destruisteis por completo.
11- Y tan pronto como lo oímos, nuestros corazones se derritieron, y ya no quedó espíritu en nadie por causa de vosotros, porque Adonai vuestro Dios es Dios en los cielos arriba y en la tierra abajo.
12- Y ahora, te ruego que me jures por el Señor, ya que yo te he mostrado bondad, que tú también mostrarás bondad a la casa de mi padre y me darás una señal verdadera.
13- Y tú preservarás la vida de mi padre, y de mi madre, y de mis hermanos y hermanas, y de todo lo que tienen, y librarás nuestras vidas de la muerte.
14- Y aquellos hombres le respondieron: «Nuestra vida por la tuya, si no revelas nuestra conversación. Y sucederá que, cuando el Señor nos dé la tierra, te trataremos con bondad y verdad».
15- Y ella los bajó con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en la muralla de la ciudad y ella habitaba en la muralla.
16- Y ella les dijo: Id al monte para que no os encuentren los perseguidores; escondeos allí tres días hasta que regresen los perseguidores, y después seguiréis vuestro camino.
17- Y los hombres le dijeron: No tendremos culpa de este juramento que nos hiciste hacer;
18- Cuando entremos en la tierra, atarás este hilo escarlata en la ventana por la que nos hiciste bajar; y traerás a tu padre, a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre a tu casa.
19- Y sucederá que cualquiera que salga de la puerta de tu casa, su sangre recaerá sobre su cabeza, y nosotros seremos inocentes; y cualquiera que esté contigo en la casa, su sangre recaerá sobre nuestra cabeza si alguna mano lo toca.
20- Y si nos cuentas lo que hemos hablado, no tendremos ninguna culpa del juramento que nos has hecho prestar.
21- Y ella dijo: Conforme a tus palabras, así sea. Y los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón escarlata en la ventana.
22- Y ellos fueron y llegaron a la montaña, y se quedaron allí tres días hasta que regresaron los perseguidores; y los perseguidores los buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.
23- Entonces los dos hombres regresaron, descendieron de la montaña, cruzaron al otro lado y llegaron a donde estaba Josué, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les había sucedido.
24- Y le dijeron a Josué: —Porque el Señor ha entregado en nuestras manos toda la tierra, y también los habitantes del país han desaparecido a causa nuestra.
א וַיִּשְׁלַ֣ח יְהוֹשֻׁ֣עַ בִּן־נ֠וּן מִן־הַשִּׁטִּ֞ים שְׁנַיִם־אֲנָשִׁ֚ים מְרַגְּלִים֙ חֶ֣רֶשׁ לֵאמֹ֔ר לְכ֛וּ רְא֥וּ אֶת־הָאָ֖רֶץ וְאֶת־יְרִיח֑וֹ וַיֵּֽלְכ֡וּ וַ֠יָּבֹ֠אוּ בֵּ֣ית־אִשָּׁ֥ה זוֹנָ֛ה וּשְׁמָ֥הּ רָחָ֖ב וַיִּשְׁכְּבוּ־שָֽׁמָּה:
ב וַיֵּ֣אָמַ֔ר לְמֶ֥לֶךְ יְרִיח֖וֹ לֵאמֹ֑ר הִנֵּ֣ה אֲ֠נָשִׁ֠ים בָּ֣אוּ הֵ֧נָּה הַלַּ֛יְלָה מִבְּנֵ֥י יִשְׂרָאֵ֖ל לַחְפֹּ֥ר אֶת־הָאָֽרֶץ:
ג וַיִּשְׁלַח֙ מֶ֣לֶךְ יְרִיח֔וֹ אֶל־רָחָ֖ב לֵאמֹ֑ר ה֠וֹצִ֠יאִי הָאֲנָשִׁ֨ים הַבָּאִ֚ים אֵלַ֙יִךְ֙ אֲשֶׁר־בָּ֣אוּ לְבֵיתֵ֔ךְ כִּ֛י לַחְפֹּ֥ר אֶת־כָּל־הָאָ֖רֶץ בָּֽאוּ:
ד וַתִּקַּ֧ח הָֽאִשָּׁ֛ה אֶת־שְׁנֵ֥י הָֽאֲנָשִׁ֖ים וַֽתִּצְפְּנ֑וֹ וַתֹּ֣אמֶר כֵּ֗ן בָּ֚אוּ אֵלַי֙ הָֽאֲנָשִׁ֔ים וְלֹ֥א יָדַ֖עְתִּי מֵאַ֥יִן הֵֽמָּה:
ה וַיְהִ֨י הַשַּׁ֜עַר לִסְגּ֗וֹר בַּח֙שֶׁךְ֙ וְהָֽאֲנָשִׁ֣ים יָצָ֔אוּ לֹ֣א יָדַ֔עְתִּי אָ֥נָה הָֽלְכ֖וּ הָֽאֲנָשִׁ֑ים רִדְפ֥וּ מַהֵ֛ר אַֽחֲרֵיהֶ֖ם כִּ֥י תַשִּׂיגֽוּם:
ו וְהִ֖יא הֶֽעֱלָ֣תַם הַגָּ֑גָה וַֽתִּטְמְנֵם֙ בְּפִשְׁתֵּ֣י הָעֵ֔ץ הָֽעֲרֻכ֥וֹת לָ֖הּ עַל־הַגָּֽג:
ז וְהָֽאֲנָשִׁ֗ים רָֽדְפ֚וּ אַֽחֲרֵיהֶם֙ דֶּ֣רֶךְ הַיַּרְדֵּ֔ן עַ֖ל הַֽמַּעְבְּר֑וֹת וְהַשַּׁ֣עַר סָגָ֔רוּ אַחֲרֵ֕י כַּֽאֲשֶׁ֛ר יָֽצְא֥וּ הָרֹֽדְפִ֖ים אַֽחֲרֵיהֶֽם:
ח וְהֵ֖מָּה טֶ֣רֶם יִשְׁכָּב֑וּן וְהִ֛יא עָֽלְתָ֥ה עֲלֵיהֶ֖ם עַל־הַגָּֽג:
ט וַתֹּ֙אמֶר֙ אֶל־הָ֣אֲנָשִׁ֔ים יָדַ֕עְתִּי כִּֽי־נָתַ֧ן יְהֹוָ֛ה לָכֶ֖ם אֶת־הָאָ֑רֶץ וְכִֽי־נָֽפְלָ֚ה אֵֽימַתְכֶם֙ עָלֵ֔ינוּ וְכִ֥י נָמֹ֛גוּ כָּל־יֽשְׁבֵ֥י הָאָ֖רֶץ מִפְּנֵיכֶֽם:
י כִּ֣י שָׁמַ֗עְנוּ אֵ֠ת אֲשֶׁר־הוֹבִ֨ישׁ יְהֹוָ֜ה אֶת־מֵ֚י יַם־סוּף֙ מִפְּנֵיכֶ֔ם בְּצֵֽאתְכֶ֖ם מִמִּצְרָ֑יִם וַֽאֲשֶׁ֣ר עֲשִׂיתֶ֡ם לִשְׁנֵי֩ מַלְכֵ֨י הָֽאֱמֹרִ֜י אֲשֶׁ֨ר בְּעֵ֚בֶר הַיַּרְדֵּן֙ לְסִיחֹ֣ן וּלְע֔וֹג אֲשֶׁ֥ר הֶֽחֱרַמְתֶּ֖ם אוֹתָֽם:
יא וַנִּשְׁמַע֙ וַיִּמַּ֣ס לְבָבֵ֔נוּ וְלֹא־קָ֨מָה ע֥וֹד ר֛וּחַ בְּאִ֖ישׁ מִפְּנֵיכֶ֑ם כִּ֚י יְהֹוָ֣ה אֱלֹֽהֵיכֶ֔ם ה֚וּא אֱלֹהִים֙ בַּשָּׁמַ֣יִם מִמַּ֔עַל וְעַל־הָאָ֖רֶץ מִתָּֽחַת:
יב וְעַתָּ֗ה הִשָּֽׁבְעוּ־נָ֥א לִי֙ בַּֽיהוָ֔ה כִּֽי־עָשִֹ֥יתִי עִמָּכֶ֖ם חָ֑סֶד וַֽעֲשִׂיתֶ֨ם גַּם־אַתֶּ֜ם עִם־בֵּ֚ית אָבִי֙ חֶ֔סֶד וּנְתַתֶּ֥ם לִ֖י א֥וֹת אֱמֶֽת:
יג וְהַֽחֲיִתֶ֞ם אֶת־אָבִ֣י וְאֶת־אִמִּ֗י וְאֶת־אַחַי֙ וְאֶת־אַחְיוֹתַ֔י(כתיב אַחְוֹתַ֔י) וְאֵ֖ת כָּל־אֲשֶׁ֣ר לָהֶ֑ם וְהִצַּלְתֶּ֥ם אֶת־נַפְשֹׁתֵ֖ינוּ מִמָּֽוֶת:
יד וַיֹּ֧אמְרוּ לָ֣הּ הָֽאֲנָשִׁ֗ים נַפְשֵׁ֚נוּ תַחְתֵּיכֶם֙ לָמ֔וּת אִ֚ם לֹ֣א תַגִּ֔ידוּ אֶת־דְּבָרֵ֖נוּ זֶ֑ה וְהָיָ֗ה בְּתֵֽת־יְהֹוָ֥ה לָ֙נוּ֙ אֶת־הָאָ֔רֶץ וְעָשִֹ֥ינוּ עִמָּ֖ךְ חֶ֥סֶד וֶֽאֱמֶֽת:
טו וַתּֽוֹרִדֵ֥ם בַּחֶ֖בֶל בְּעַ֣ד הַֽחַלּ֑וֹן כִּ֚י בֵיתָהּ֙ בְּקִ֣יר הַֽחוֹמָ֔ה וּבַֽחוֹמָ֖ה הִ֥יא יוֹשָֽׁבֶת:
טז וַתֹּ֚אמֶר לָהֶם֙ הָהָ֣רָה לֵּ֔כוּ פֶּֽן־יִפְגְּע֥וּ בָכֶ֖ם הָֽרֹדְפִ֑ים וְנַחְבֵּתֶ֨ם שָׁ֜מָּה שְׁל֣שֶׁת יָמִ֗ים עַ֚ד שׁ֣וֹב הָרֹֽדְפִ֔ים וְאַחַ֖ר תֵּֽלְכ֥וּ לְדַרְכְּכֶֽם:
יז וַיֹּֽאמְר֥וּ אֵלֶ֖יהָ הָֽאֲנָשִׁ֑ים נְקִיִּ֣ם אֲנַ֔חְנוּ מִשְּׁבֻֽעָתֵ֥ךְ הַזֶּ֖ה אֲשֶׁ֥ר הִשְׁבַּעְתָּֽנוּ:
יח הִנֵּ֛ה אֲנַ֥חְנוּ בָאִ֖ים בָּאָ֑רֶץ אֶת־תִּקְוַ֡ת חוּט֩ הַשָּׁנִ֨י הַזֶּ֜ה תִּקְשְׁרִ֗י בַּֽחַלּוֹן֙ אֲשֶׁ֣ר הֽוֹרַדְתֵּ֣נוּ ב֔וֹ וְאֶת־אָבִ֨יךְ וְאֶת־אִמֵּ֜ךְ וְאֶת־אַחַ֗יִךְ וְאֵת֙ כָּל־בֵּ֣ית אָבִ֔יךְ תַּֽאַסְפִ֥י אֵלַ֖יִךְ הַבָּֽיְתָה:
יט וְהָיָ֡ה כֹּ֣ל אֲשֶׁר־יֵצֵא֩ מִדַּלְתֵ֨י בֵיתֵ֥ךְ הַח֛וּצָה דָּמ֥וֹ בְרֹאשׁ֖וֹ וַֽאֲנַ֣חְנוּ נְקִיִּ֑ם וְכֹ֠ל אֲשֶׁ֨ר יִֽהְיֶ֚ה אִתָּךְ֙ בַּבַּ֔יִת דָּמ֣וֹ בְרֹאשֵׁ֔נוּ אִם־יָ֖ד תִּֽהְיֶה־בּֽוֹ:
כ וְאִם־תַּגִּ֖ידִי אֶת־דְּבָרֵ֣נוּ זֶ֑ה וְהָיִ֣ינוּ נְקִיִּ֔ם מִשְּׁבֻעָתֵ֖ךְ אֲשֶׁ֥ר הִשְׁבַּעְתָּֽנוּ:
כא וַתֹּ֙אמֶר֙ כְּדִבְרֵיכֶ֣ם כֶּן־ה֔וּא וַֽתְּשַׁלְּחֵ֖ם וַיֵּלֵ֑כוּ וַתִּקְשֹׁ֛ר אֶת־תִּקְוַ֥ת הַשָּׁנִ֖י בַּחַלּֽוֹן:
כב וַיֵּֽלְכוּ֙ וַיָּבֹ֣אוּ הָהָ֔רָה וַיֵּ֚שְׁבוּ שָׁם֙ שְׁל֣שֶׁת יָמִ֔ים עַד־שָׁ֖בוּ הָרֹֽדְפִ֑ים וַיְבַקְשׁ֧וּ הָרֹֽדְפִ֛ים בְּכָל־הַדֶּ֖רֶךְ וְלֹ֥א מָצָֽאוּ:
כג וַיָּשֻׁ֜בוּ שְׁנֵ֚י הָֽאֲנָשִׁים֙ וַיֵּרְד֣וּ מֵֽהָהָ֔ר וַֽיַּעַבְרוּ֙ וַיָּבֹ֔אוּ אֶל־יְהוֹשֻׁ֖עַ בִּן־נ֑וּן וַיְסַ֨פְּרוּ־ל֔וֹ אֵ֥ת כָּל־הַמֹּֽצְא֖וֹת אוֹתָֽם:
כד וַֽיֹּאמְרוּ֙ אֶל־יְהוֹשֻׁ֔עַ כִּֽי־נָתַ֧ן יְהֹוָ֛ה בְּיָדֵ֖נוּ אֶת־כָּל־הָאָ֑רֶץ וְגַם־נָמֹ֛גוּ כָּל־יֽשְׁבֵ֥י הָאָ֖רֶץ מִפָּנֵֽינוּ: